La Historia del Arte de valencia.

Este blog está realizado para presentar desde un punto de vista informativo, sin prescindir del necesario rigor histórico, distintos aspectos de la Historia, la Cultura y la Historia del Arte Valenciano.

El territorio valenciano se sitúa en la zona del Levante de la Península Ibérica, siendo un lugar donde se han desarrollado importantes manifestaciones artísticas desde la Prehistoria. Por el territorio valenciano han pasado grandes civilizaciones. Las antiguas civilizaciones de la prehistoria, la cultura ibérica, las colonias griegas y púnicas que se instalaron en estos territorios . La colonización romana, seguida de la conquista visigoda y las colonias bizantinas que se establecieron en la mitad sur del territorio valenciano. El dominio islámico, al cual continuó la reconquista por parte de los reinos cristianos, conviviendo cristianos, musulmanes y judíos. La formación del Reino de Valencia dentro de la Corona de Aragón. Con los Reyes Católicos, el Reino de Valencia se anexionó al territorio español, donde permanece hasta la actualidad, diferenciándose por tener una historia, una cultura y una lengua propia, dentro de los distintos reinos que conforman el actual estado español.

Los artículos son presentados con gran sencillez ante los lectores con el objeto de que su lectura resulte interesante y amena, presentando una serie de enlaces y bibliografías donde se puede buscar y precisar una información más detallada de cada uno de los temas seleccionados.

Espero que lo disfrutéis.




Estudios Valencianos Histórico-Artísticos.
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viernes, 30 de diciembre de 2011

La escuela valenciana del Siglo de Oro de la pintura española.


     El Siglo de Oro en la pintura española coincide prácticamente con el siglo XVII, bajo los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, llegando a su final con la guerra de Sucesión. Sus obras están cargadas de significación, siendo un arte menos realista de lo que los espectadores creen ver, pues podemos encontrar diversos significados literarios y simbólicos.
     La primera generación de pintores del Siglo de Oro empiezan a desprenderse de la tradición manierista ítalo- flamenca que había en España. Los principales focos de actividad artística eran Sevilla, Toledo y Valencia. Los artistas destacados en el foco sevillano fueron Juan de Roelas, Francisco Pacheco y Francisco Herrera el Viejo, en el foco toledano Luis Tristán, Juan Bautista Maino , Sánchez-Cotán, Orrente y los hermanos Carducho, destacando en el foco valenciano Francisco Ribalta. Estos artistas trabajan los temas de cuadros religiosos y naturalezas muertas, mientras que en El Escorial y Madrid se continúa con la escuela oficial del retrato.
     La segunda generación representa el apogeo de la pintura española con artistas como Velázquez, Jusepe de Ribera, Juan Ribalta, Jerónimo Jacinto de Espinosa, Fray Juan Rizi, Collantes, Vanderhamen y Pereda. Las temáticas que trataron estos artistas fueron el cuadro de historia sacro y profano, el retrato, el bodegón y alguno de mitología.
     La tercera generación lleva la pintura hacia una exteriorización de los sentimientos, donde destacan las figuras de Murillo y Valdés Leal. Madrid se convierte el centro artístico de España con artistas como Mateo Cerezo, Antolínez y Claudio Coello. Suelen realizar pinturas para altar, retratos y pinturas de colección, realizando también frescos para muros de conventos y galerías palatinas.
     La pintura del Siglo de Oro española es una pintura simbólica bajo una sencilla apariencia de realidad. Los artistas dieron muestra de su capacidad e ingenio para figurar la idea de lo trascendente que existe más allá de las apariencias, realizando una pintura de apariencia realista en cuyo fondo se esconde el secreto de los idealismos.

     En la escuela valenciana destacan artistas como Francisco Ribalta, José de Ribera, Jerónimo Jacinto de Espinosa,  Esteban March y Miguel March, 



      Francisco Ribalta (1565-1628). Fue la personalidad más fuerte y el que le dio el giro definitivo a la pintura valenciana. Se formó en el ambiente del Escorial, estableciendo contactos con artistas de prestigio como Pantoja de la Cruz y los Carducho. En 1599 se traslada a Valencia donde contará con la protección del Arzobispo Juan de Ribera para el que realiza retratos de personalidades piadosas.
La Santa Cena. Fco. Ribalta.
Colegio del Patriarca, Valencia.

San Bruno, Fco. Ribalta.

      No menos importante es la pintura de su hijo, Juan Ribalta, con obras de gran impacto como la Santa Cena deudora de la ejecutada por su padre para el Colegio de Corpus Christi; o el majestuoso lienzo de los Preparativos para la crucifixión, firmado con dieciocho años de edad y pintado para el Monasterio de San Miguel de los Reyes, en el que manifiesta sus dotes naturalistas junto a unos violentos escorzos y claroscuros, que unidos a los cambios de escala acentúan la profundidad del espacio.
Preparativos para la cricifixión.
Juan Ribalta.

      De los restantes pintores ribaltescos, hay que mencionar a: Vicente Castelló, yerno de Francisco Ribalta, al que se le atribuye una bellísimaCoronación de la Virgen por la TrinidadAbdón Castañeda, menos refinado en sus pinceles, como se advierte en la Virgen con ángeles músicos. Muy curiosa es la personalidad de Gregorio Bausá, con un grandioso Apostolado con ciertos influjos de Pedro Orrente.


     José de Ribera (1591-1652). Fue también conocido con su nombre italianizado Giuseppe Ribera y con el apodo Lo Spagnoletto (el españolitoMuy pronto marchó a Parma y en 1616 se encuentra ya en Nápoles donde realiza diversos trabajos secundarios, entre ellos estandartes para galeras, siendo años más tarde protegido del virrey Duque de Osuna que determina la pintura de los lienzos de santos que hoy están en la Colegiata de Osuna. 
    Es un artista singular y que nada tiene que ver con la escuela valenciana en la que suele incluírse por comodidad didáctica. Aunque insista siempre en sus firmas en considerarse español y la historia haya consagrado el sobrenombre de “Lo Españoleto” en alusión a su patriótica insistencia y a su pequeña estatura, su formación y su sensibilidad no se entienden sin la poderosa carga italiana.
  
El martirio de San Felipe. J. Ribera.

La Magdalena. J. Ribera.

   
     Jerónimo Jacinto de Espinosa (1600-1667). Contemporáneo a los grandes maestros de su generación, pasó muy pronto a Valencia donde completó su formación en el ambiente de los Ribalta. Nacido en Cocentaina (Alicante) y establecido en Valencia,donde, a partir de la muerte de los Ribalta en 1628, se convirtió en el pintor de mayor prestigio de la ciudad y cabeza indiscutible de la escuela valenciana.
La comunión de la Magdalena. 
Jerónimo Jacinto de Espinosa.

La Santa Cena.
Jerónimo Jacinto de Espinosa.

         Esteban March (1610-1668), perteneció ha esta misma generación, que pese a su vinculación con su maestro Orrente, corresponde a otra sensibilidad más barroca. Formado con dicho pintor murciano, de cuyos modelos hay evidentes recuerdos en algunas de sus composiciones, su diverso temperamento y su genio, le inclinan a la pintura de batalla, siendo de su mano diversos lienzos de batallas bíblicas. No dejó por ello de pintar obras religiosas con destino a la iglesia, de las que destaca una Última Cena pintada para la iglesia de San Juan del Mercado de Valencia.

Josue deteniendo el sol.
Esteban March.

El paso del mar Rojo.
Esteban March.


      Miguel March (1633-1670), hijo de Esteban March, corresponde por su edad a la generación siguiente, aunque falleció tempranamente.  A la muerte de su padre, con quien se había formado como pintor, marchó a Italia donde completó su aprendizaje en la escuela de Carlo Maratta. Vuelto a Valencia murió prematuramente en 1670.
         Lo más conocido de su producción son lienzos de carácter alegórico concebidos como naturalezas muertas, de pincelada suelta y color cálido terroso, heredado de su padre. Sus alegorías de los sentidos son excelentes ejemplos de su maestría en este género. También se conocen algunos bodegones de caza, firmados por él, que al igual que floreros están dispuestos con rigurosa simetría.

Alegoría del oído.
Miguel March.

San Roque socorriendo a los apestados.
Miguel March.

     El paso de Antonio Palomino (1655-1726)  por Valencia fue determinante para la afirmación de un barroco decorativo, que había tardado mucho en ser conocida. La huella del pintor se advierte  en la s pinturas murales de la Basílica de la Virgen de los desamparados y de la iglesia de los Santos Juanes de Valencia,  realizada por el propio Palomino. La huella del pintor se advierte en la decoración de la Iglesia de San Nicolás en Valencia, realizada por Dionis Vidal siguiendo indicaciones directas del propio Palomino.

Cúpula de la Basílica de la Virgen de los Desamparados 
de Valencia. Realizada por Antonio Palomino.



         Antonio Richarte (1690-1764), pintor murciano, discípulo de Senen Vila que al parecer conoció en Madrid a Miguel Meléndez y se estableció en Valencia hacia 1713 donde pinta en la Iglesia de Santo Tomás; el Retablo del Pilar y los retablos mayores de las parroquiales de Carcaixent y de Sagunto. 

     También recordar al valenciano Evaristo Muñoz (1671-1737) autor de unos complicados lienzos de historias dominicas y los cuadro de la capilla de San Juan de la Iglesia de San Juan de La cruz, de esa técnica y colorido todavía terroso en la tradición valenciana, no están sin embargo exentos de cierta energía y espectacularidad.

Santa Lucia.
Evaristo Muñoz.

San Jaime en la batalla de Clavijo.
Evaristo Muñoz.



Bibliografía; 

GALLEGO, Julian,  Visión y símbolos en la pintura española del Siglo de Oro. Cátedra Ensayos Arte.
AGUILERA CERNI, Vte. (dir.), 1986, Historia del Arte Valenciano, 6 vols. Biblioteca Valenciana.






    

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